“Reflexiones sobre la situación general y el turismo en España “

Foto Sr. Molas 2Sabíamos por nuestros bolsillos, por los dramas que se producen en nuestro entorno y por los espeluznantes datos del paro, que la economía española está en situación crítica.

Lo que todavía no habíamos experimentado es la sensación de pérdida absoluta de control.

Si el presidente Obama no hubiera evitado in extremis la noche del 31 de diciembre, el llamado abismo fiscal, nuestra economía hubiera sido arrastrada a un nuevo círculo infernal, más profundo y doloroso.

Es tremendo tomar consciencia de que nuestra supervivencia económica depende del puro y duro azar.

El alivio mundial que ha suscitado el acuerdo entre Obama y los republicanos deja un contrapunto sombrío. A pesar de los enormes sacrificios sociales, la salud de nuestra economía está en manos del azar internacional.

Dicho esto, sigo siendo incapaz  de opinar sobre la bondad o la maldad de las draconianas políticas de reducción del déficit.

Y me pregunto:

¿Servirá de algo abandonar a los parados de larga duración y dejar a los empresarios sin financiación?

¿Servirá asistir con indiferencia a la desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas y a más de 300.000 autónomos?

¿Castigar con más impuestos a los asalariados, recortar sueldos públicos y seguir endeudando a las familias?

¿Este sacrificio es el que nos salvará?

¿Y el consumo? Y la posibilidad de que los ciudadanos españoles puedan seguir disfrutando de consumo responsable que no afecte a sus más que merecidas vacaciones y asistamos perplejos a una caída del turismo nacional que nadie hasta la fecha ha sabido valorar pero que yo me atrevería a cifrar en más del 25% en los últimos tres años.

Se supone que prescindir de prebendas y gastos suntuarios en la cosa pública es justo y necesario siempre.

Prescindir de servicios que no podemos pagarnos es inevitable. Debemos aceptar que cierren trenes, aves, aeropuertos y edificios que están por encima de nuestras posibilidades.

La austeridad no es un castigo, sino una fuente de inspiración política infinitamente mejor que el dispendio, el lujo descontrolado y el abuso partidista de las administraciones.

El cumplimiento o no del objetivo del déficit público español en el 2012 marcará el ritmo de decisiones económicas de este año que empieza.

En el año 2012 se han llevado a cabo intensos recortes de gastos en las administraciones públicas, en sanidad, en educación se han rebajado salarios a los funcionarios, se han congelado las pensiones y se ha endurecido la presión fiscal, en especial a nuestro sector 2 puntos que gracias al esfuerzo y presión del sector privado –CEHAT entre otros-  podía haber sido peor.

Junto a estos ajustes, el Gobierno ha acometido importantes reformas, es Verdad.

Pero hay que recordar que se ha saneado y reordenado el sector bancario con el rescate de 37.000 millones de euros recibidos de Bruselas.

Con ello se ha evitado el pánico, se ha salvado el dinero de los depositantes y se ha reforzado la banca, pero la reforma se ha quedado a medias porque la falta de crédito sigue asfixiando a las familias y a las empresas, especialmente pequeñas y medianas que son las grandes creadoras de empleo.

En el aspecto laboral la reforma afrontada ha sido valiente.

Esta reforma, duramente contestada por los sindicatos con dos huelgas generales, ha facilitado y ha abaratado el ajuste de plantillas.

Es cierto que ello ha incrementado en parte aún más el desempleo que ya afecta a más del 26% de la población activa. Pero al mismo tiempo ha permitido salvar muchas empresas del cierre y mejorar la competitividad.

En nuestro sector, el turístico, seguimos adoleciendo de un plan concreto y específico para regenerar las zonas turísticas más importantes de España, a pesar de las propuestas del proyecto Horizonte 2020, así como del nuevo Plan Integral de Turismo.

Se hace imprescindible una actuación firme y decidida para transformar y conjugar de forma común toda la oferta turística.

Los hoteleros han hecho un gran esfuerzo invirtiendo en nuevas instalaciones, adaptándose a las nuevas tecnologías soportando incidencias ajenas al sector con el firme propósito de ser más competitivos en relación a una cada vez mayor competencia.

Pero no obstante quedan muchas cuestiones sin resolver.

El Gobierno tiene que entender que la política turística es una política de estado, por encima de las competencias del Ministerio de Turismo.

Recortar la asignación al programa del IMSERSO no es la mejor forma de poder mantener los establecimientos abiertos en la temporada invernal.

Aumentar las tasas aeroportuarias de forma escandalosa supone una grave medida que sin duda repercutirá en la capacidad de generar nueva demanda.

No tener una estrategia común entre las administraciones de dónde y cómo dirigir nuestra promoción puede significar desconcierto y aplicar los pocos medios disponibles en acciones que tengan poco retorno.

Se hace imprescindible que la nueva configuración del consejo de administración de TURESPAÑA determine con rigor qué políticas son las más adecuadas, y en este punto agradecemos al Gobierno su disponibilidad para que el sector privado esté presente.

Ahora hemos de ser capaces de convencer a las administraciones autonómicas para dirigir los esfuerzos en la misma dirección.

Pero a pesar de la crisis económica España es el cuarto destino mundial en turismo con 58 millones de visitantes.

Sigue siendo un país atractivo, con unas marcas fuertes a pesar de la imagen que se ha trasladado en los últimos tiempos y que la gente del turismo y la hostelería no somos responsables.

Nuestro potencial, y las malas perspectivas de otros países del arco mediterráneo han permitido capear el temporal de una manera más que digna.

Sin embargo, insisto, no podemos permitirnos dormir en los laureles de un pasado que no volverá y  hemos de mejorar nuestras capacidades.

Hemos de mirar más allá del mercado actual.

Hemos de tener la voluntad de mejorar nuestras capacidades y ello tiene que ir acompañado para elegir a proceder los cambios necesarios en nuestro entorno, participando activamente en el rediseño de nuestros destinos turísticos, para que a la vez que atractivos sean sostenibles en el marco de una nuevas corrientes turísticas.

En un entorno de contracción económica y presupuestaria, el gran reto del sector turístico español es sin duda el de fomentar la desestacionalización para intensificar la actividad turística en las temporadas medias y bajas.

Esto permitiría crear más empleo en el sector durante los meses de temporada baja, reactivando así el mercado laboral, además de la rentabilidad total.

Para ello, hemos de buscar mecanismos.

El Gobierno puede legislar medidas que incentiven la contratación laboral en base a disminuir los costes sociales y las  cargas impositivas.

Debería calcularse cuanto supone rebajar dichas cargas en compensación al gasto  que supone que miles de trabajadores perciban el desempleo.

Otra cuestión a pensar y debatir es si necesitamos una mayor o menor intermediación en el acceso a la oferta.

El mundo digital es una realidad, pero los costes de intermediación no dejan de aumentar en base a comisiones que se me antojan absolutamente draconianas.

El cliente está cada vez más conectado y dispone de mayor información para organizar su propio paquete de viaje, ajustando sus preferencias y sobre todo tiene cada vez más claro lo que está dispuesto a pagar.

Si puede ahorrarse cargos de gestión, optará por aquella opción que le resulte más económica y consultará todas las fuentes de información.

La duda radica en si es necesario más intermediarios, más paquetes, entendiendo por paquete turístico no los que tenemos hasta ahora, sino un nuevo concepto de paquete más completo y variado, personalizado, multidestino y multiexperiencia, que pueda disfrutarlo a lo largo de todo el año.

¿Qué tipo de clientes nos visitan más y porqué lo hacen?

En primer lugar y desde hace mucho tiempo el 80% lo hicieron por el ocio y las vacaciones fundamentalmente de sol y playa.

Un 7% es el segmento de trabajo y negocios. El resto tienen otros motivos tales como salud, compras, visitas familiares, etc.

¿Pero, porqué no vienen los que no vienen y qué podemos hacer para que vengan?

Las nuevas tecnologías han contribuido a acercar la oferta al cliente, permitiéndole como antes mencionaba, configurar el viaje a su medida.

Pero para ello, el sector debe poner todo su empeño y facilitar el acceso a la oferta y al punto de compra.

Debemos, insisto, cuestionarnos si el problema está en la necesidad de mayor intermediación. En este sentido la creación de un gran portal perfeccionado, dotado de las últimas tendencias on line, colaborativo que reúna todas las características, para reforzar la marca España y facilitar el acceso a todos los productos turísticos que muchos usuarios no encuentran a través de los medios hasta ahora convencionales.

El entorno, el comercio, la restauración, los transportes, la asistencia sanitaria, la seguridad, los residuos, son algunos de los factores susceptibles a mejorar y en algunos casos a determinar cambios absolutos que sin duda pueden generar tensiones.

Pero, a pesar de mi comentario anterior en relación al esfuerzo realizado por muchos hoteleros, hemos de ser capaces de convencer a todos los empresarios que reformar un establecimiento hotelero obsoleto se convierte en un ejercicio de inteligencia empresarial.

Hemos de mejorar los servicios para pensar en los clientes del siglo XXI.

El reposicionamiento de una zona turística no es solo recuperar mercado, es replantearse toda una estrategia de comercialización, venta y marca pensando en maximizar la capacidad de generar ingresos y tener una visión a medio y largo plazo.

Si somos capaces de entender que los esfuerzos que hemos realizado hasta la fecha, de continuar unidos a través de asociaciones empresariales fuertes, con capacidad de interpretar y liderar los cambios que se avecinan, si hemos sido capaces de superar el 2012, hemos de ser capaces de encarar los próximos años con la fuerza que nos da ser actores directos del sector más influyente sin duda de la economía española.

En cualquier caso y para terminar hay que recordar que la verdadera prima de riesgo de la economía española es su elevado nivel de paro, que probablemente aumentará en el 2013, y que urge una potente política de crecimiento y de creación de empleo en España y en toda Europa.

Después de salvar los bancos, hay que salvar a los ciudadanos.

Muchas gracias,

Joan Molas

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Una respuesta a “Reflexiones sobre la situación general y el turismo en España “

  1. Lograr en el año 2020 que el sistema turístico español sea el más competitivo y sostenible,
    aportando el máximo bienestar social es un objetivo que se plantea en el documento Horizonte 2020. Hay que planificar acciones para que, la suma de todas ellas, configure una realizad sin cuestionamiento. Y hay muchos protagonistas en este juego, que tiene que ser coordinado.

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