Empleabilidad: del pensamiento tautológico al networking

Javier_cantera[1]Javier Cantera. Presidente del Grupo Blc y la Fundación Personas y Empresas

Tras ir aprobando en los últimos cinco años la laboriosa carrera de “Ingenieros de Crisis” y esperando graduarnos en el 2013 en “Máster de supervivencia profesional” sólo nos queda lo que hemos aprendido. Como en toda carrera, no es lo importante el contenido sino la forma de aprender y de encarar la realidad desde el hábito de la reflexión. Por eso si es importante que destilemos lo que hemos aprendido en estos largos años y ante todo que seamos conscientes de lo que no nos ha servido para aprobar. Es en este sentido, donde yo destaco la serie de ideas preestablecidas que se repiten de una forma inútil e incluso viciosa que yo denomino el pensamiento tautológico sobre la empleabilidad. La multitud de compañeros que se acerca a nuestra empresa a pedir asesoramiento y las personas que pasan por nuestros procesos de recolocación destacan la importancia de superar estos estereotipos de empleo.

Las cuatro ideas o estereotipos de empleo más habituales son:

1.- Para qué voy a prepararme si no hay empleo. Este pensamiento se encadena en el derrotismo a la hora de buscar empleo. La dificultad de la búsqueda (como asignatura difícil de carrera) no debe impedir la pasión o vocación en buscar empleo.

2.- El empleo sólo se consigue por los contactos. En un mercado como el español el contacto es básico y como dicen algunas encuestas más del 80% del empleo viene por el contacto. Pero en la situación actual el contacto puede ser una condición necesaria, pero nunca suficiente para encontrar empleo. Un contacto sin preparación es simplemente un querer sin un poder.

3.- Que me quiera como soy, pero yo no voy a mentir. Este pensamiento tautológico es muy habitual y deja mucha tranquilidad personal por su irrefutable valor ético. Pero en esta crisis hay que pensar como Jonas Jonasson en su maravilloso libro “El abuelo que saltó por la ventana y se largó“, que dice a sus 101 años: “Quienes sólo saben contar la verdad no merecen ser escuchados”. No decir toda la verdad, no dar información gratuita y no encerrarme en polémicas ideológicas creo que son consejos honestos y, ante todo, éticos.

4.- Para que voy a ir si no me lo van a dar. Nietzsche tenía una gran frase al respecto: “Por todos los rincones de la tierra hay hombres que se sientan a esperar, sabiendo apenas qué es lo que esperan y mucho menos que están esperando en vano”. La desesperación del que espera nutre de inseguridades a la persona, en cambio la acción del que “hace” fortalece nuestra autoestima.

Conocer nuevas personas es un gusto social y una vacuna para el futuro. En épocas de redes sociales no debemos olvidar la importancia de la sociedad en red, y elaborar niveles de amistades diferentes pero, ante todo, saber quién hace qué y cómo piensa en un tema. Y para acabar voy a exponer un símil utilizando un dicho popular indio, esta civilización nos dice que la tierra sólo pertenece al viento y en empleabilidad el empleo sólo pertenece al que lo busca con pasión. No olvidéis que no hay empleo que dure cien años.

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